Seriedad

Seriedad

Serio sí, triste no. Aquí le pillé en un momento de pensamiento, supongo. Las instantáneas posteriores fueron muy diferentes, pero eso, quizás, lo pondré otro día.

O quizás se encontraba a mitad de canción, que no hay final feliz o triste, sino película (o canción) más o menos larga. Y lo voy a ilustrar con una canción que le gusta mucho a Rubén (¡vaya con la 5ª estrofita!):

E L S E Ñ O R D O N G A T O

Estaba el señor Don Gato
sentadito en su tejado
marramiau, miau, miau,
sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta
por si quiere ser casado,
marramiau, miau, miau, miau,
por si quiere ser casado.

Con una gatita blanca
sobrina de un gato pardo,
marramiau, miau, miau, miau,
sobrina de un gato pardo.

El gato por ir a verla
se ha caído del tejado,
marramiau, miau, miau, miau,
se ha caído del tejado.

Se ha roto seis costillas
el espinazo y el rabo,
marramiau, miau, miau, miau,
el espinazo y el rabo.

Ya lo llevan a enterrar
por la calle del pescado,
marramiau, miau, miau, miau,
por la calle del pescado.

Al olor de las sardinas
el gato ha resucitado,
marramiau, miau, miau, miau,
el gato ha resucitado.

Por eso dice la gente
siete vidas tiene un gato,
marramiau, miau, miau, miau,
siete vidas tiene un gato.